
La Crónica de Hoy (México) - Sábado 21 Julio 2001
ODEEN ISHMAEL *
Apoyo a la carta democrática (I)
El proyecto de la Carta Democrática Interamericana, que en la actualidad es analizada por el Consejo Permanente de la OEA, es un paso adelante e histórico por parte de los gobiernos del área y merece, por parte de mi país, el apoyo total.
Apoyamos en su totalidad el principio de la democracia como se expresa en la Carta Democrática a pesar de las limitaciones que consideramos tiene, así como también los otros principios y medidas que se expresan en el borrador.
Los pueblos de este hemisferio están dispuestos a luchar por la democracia, la cual ha avanzado de forma progresiva. Si bien la democracia representativa por medio de elecciones libres e imparciales es loable, dicha democracia no debe permanecer estática. Con la democracia participativa, desarrollamos el potencial de la gente a nivel de las bases. Esto es una democracia que garantiza, además de derechos civiles y políticos, derechos sociales y culturales.
El fundador del movimiento independentista en Guyana, el Dr. Cheddi Jagan resumió estas cualidades de la democracia en la Cumbre de Desarrollo Sostenible en Santa Cruz, Bolivia, el 7 de diciembre de 1996: "la democracia debe tener como su objetivo 'la vida, la libertad y la búsqueda da la felicidad'. Esto estará garantizado cuando sea global, no sólo representativa, sino también consultiva y participativa, particularmente para las mujeres, y cuando se reconozcan no sólo los derechos civiles y políticos, sino también los económicos, sociales y culturales. Una persona debe ejercer su derecho a votar, pero ese derecho podrá ejercerse solamente si los alimentos necesarios para sobrevivir están disponibles".
La OEA ha vuelto al punto de partida y ahora vive con los ideales establecidos en la Carta. El borrador actual de la Carta Democrática que examinamos subraya la democracia representativa, igual que la Carta de la OEA.
Generalmente se da por supuesto que la idea de la cooperación regional que constituye la base de la OEA, emanó de una historia de cooperación regional que se remonta al siglo XIX, pero en realidad, incluso antes de ese periodo, mucho antes de la llegada de la conquista europea, los pueblos de las diferentes naciones del hemisferio coexistieron; implementaron sistemas y modelos de gobierno y llevaron a cabo transacciones comerciales lucrativas entre áreas que abarcan desde lo que es hoy el sur de los Estados Unidos hasta Bolivia en América del Sur, incluyendo las islas del Caribe.
Durante el periodo comprendido entre 1910 y 1945, se celebraron muchas conferencias relacionadas con asuntos tales como el comercio, la agresión externa y la cooperación. La OEA, tal y como la conocemos, empezó en 1947 con el Tratado del Río, el cual estableció un tratado de defensa mutua aplicable a los Estados Americanos.
El 30 de abril de 1948, en la Novena Conferencia Internacional Americana, organizada por la Unión Panamericana, los representantes de 21 países del Hemisferio se reunieron en Bogotá, Colombia, para adoptar la Carta, la cual sirve de fundamento de la Organización de los Estados Americanos (OEA).
La Carta definía el propósito de la OEA al: "promover y consolidar la democracia representativa dentro del respeto al principio de no intervención; prevenir las posibles causas de dificultades y asegurar la solución pacifica de controversias que surjan entre los Estados miembros; organizar la acción solidaria de éstos en caso de agresión; procurar la solución de los problemas políticos, jurídicos y económicos que se susciten entre ellos; promover, por medio de la acción cooperativa, su desarrollo económico, social y cultural; erradicar la pobreza crítica, que constituye un obstáculo al pleno desarrollo democrático de los pueblos del Hemisferio, y alcanzar una efectiva limitación de armamentos convencionales que permita dedicar el mayor número de recursos al desarrollo económico y social de los Estados miembros".
A partir de la década de los 70, la OEA empezó a expandir su número de miembros y ahora incluye a Canadá y a las naciones independientes del Caribe. Desde entonces, la Carta de la OEA ha sido modificada en varias ocasiones.
No es nada nuevo que el motivo principal para el establecimiento oficial de la OEA, justo después del fin de la Segunda Guerra Mundial, fuera actuar como un disuasivo ante la amenaza de la expansión del comunismo en el Hemisferio occidental.
La OEA no fue establecida para promover la democracia, puesto que muchos regímenes militares que eran considerados luchadores contra el comunismo fueron consentidos y se les dijo que estaban realizando una buena labor, a pesar de que los ciudadanos de sus países sufrían de la represión y la pobreza.
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La Crónica de Hoy (México) - Domingo 22 Julio 2001
Apoyo a la carta democrática (II)
En 1959 a pesar de las trabas creadas por la Guerra Fría, la OEA creó la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Diez años más tarde se firmó la Convención Americana de Derechos Humanos, y en 1978, se estableció la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
En 1961, Punta del Este lanzó la Alianza para el Progreso, un programa ambicioso de reformas diseñado para fortalecer la democracia y lograr el progreso económico y una mayor justicia social en el Hemisferio.
La tendencia anticomunista que se percibía en la OEA fue fundamental en los años 50 y 60. En el contexto de este Hemisferio, esto es debatible. La suspensión de Cuba en enero de 1962, apoyada por 14 de los 21 miembros, ocurrió no porque fuera "anti-democrática". Si ésta hubiera sido causa de suspensión de un miembro, entonces durante ese periodo, la OEA hubiese carecido de miembros. La medida de expulsión indicaba que "la adherencia. . . al marxismo-leninismo es incompatible con el sistema interamericano". Argentina, Bolivia, Brasil, Chile. Ecuador y México se abstuvieron sobre la base de que la medida violaba el principio de no intervención en los asuntos internos de otro Estado miembro, parte de la Carta de La OEA.
Además, la OEA no respaldó la invasión de la República Dominicana en 1963 debido a que ese acto tenía por objeto proteger la democracia. La democracia, en realidad, ya había sido derrocada con anterioridad. Y en 1964, respecto a mi propio país, el cual todavía era una colonia inglesa, la OEA no gimoteó cuando las organizaciones internacionales anticomunistas se aliaron con la oposición para desestabilizar al gobierno libre y democráticamente elegido de ese periodo. Se trataba de un gobierno que estaba llevando a cabo reformas democráticas para reducir la pobreza y mejorar los medios de vida de las masas.
En la medida que la amenaza comunista menguó en los años 80 y la Guerra Fría cayó, la OEA se reafirmó a sí misma como la defensora de la promoción de la democracia. El organismo pasaba por un periodo de evolución, desde su formación hasta mediados de los años 80. Para entonces, se había liberado de las trabas de la Guerra Fría y sin duda alguna, la llegada de los países del Caribe de habla inglesa le ayudó en ese proceso. Las naciones de la CARICOM tienen una larga tradición en la democracia representativa y el respeto y protección de los derechos humanos, y las ideas frescas que llevaron con ellas al foro de la OEA alentaron a este organismo hemisférico a ajustar su perspectiva. Los asuntos relacionados con la democracia en el Hemisferio adquirieron más importancia y los programas para alentar el desarrollo democrático, tales como los programas de promoción y apoyo para reducir la pobreza o luchar contra la delincuencia fueron adquiriendo importancia con el transcurso de los años.
Una de las iniciativas más importantes tuvo lugar en 1991 con la adopción de la Resolución 1080, la cual estableció procedimientos para reaccionar ante las amenazas contra la democracia en el Hemisferio. Un factor clave para ayudar a manejar crisis, la Resolución 1080 ha sido invocada en cuatro ocasiones: en Haití (1991), Perú (1992), Guatemala (1993) y Paraguay (1996). La OEA también ha aplicado la diplomacia preventiva para promover la democracia, tal y como se ha podido observar más recientemente, por ejemplo, en Perú. Además, la observación electoral de la OEA en muchos de nuestros países ha ayudado a consolidar la democracia y promover la confianza de nuestros ciudadanos en el proceso electoral.
De esta manera, en los años 90, se observa una transformación política de la OEA. En 1997, la ratificación del Protocolo de Washington ayudó a reforzar la democracia representativa otorgando a la OEA el derecho a suspender a un Estado miembro cuyo gobierno elegido democráticamente fuera derrocado por la fuerza. Anteriormente, la Organización había establecido la Convención contra la Corrupción, el primer acuerdo internacional de este tipo.
Las sucesivas Cumbres de las Américas agregaron responsabilidades a la OEA y reafirmaron su papel en el fortalecimiento de los valores e instituciones democráticos, y establecieron nuevas funciones y prioridades.
El establecimiento de la Carta Democrática Interamericana es un paso histórico hacia adelante de los gobiernos de este hemisferio. Es un mandato encomendado a la OEA por los jefes de Estado y de Gobierno, y sus fundamentos básicos fueron establecidos en la "cláusula democrática" de la Declaración de Québec. El producto final recibirá, sin lugar a dudas, la aprobación de todo el hemisferio.
* Embajador de Guyana ante el Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA)